La IA transforma la gestión hídrica: de reaccionar a anticipar los fallos
Luis Paz
Abrir un grifo y que el agua fluya por el desagüe es algo que se da por hecho, aunque detrás existe un esfuerzo constante por incorporar tecnologías que hagan el servicio lo más eficiente posible. Por eso la inteligencia artificial (IA) no ha tardado en irrumpir en el sector. Dos tercios de las empresas del ciclo integral del agua en España afirman que ya la usan para reducir fugas y optimizar infraestructuras, recoge un informe de Minsait (Indra) publicado en marzo de 2025.
La directora asociada de Arup en España y líder en el área de ingeniería civil y agua, Almudena Barona, destaca que la IA está permitiendo un cambio profundo en el sector al pasar de sistemas que reaccionan a los problemas a sistemas que los anticipan. “Permite entender mejor cómo funcionan las infraestructuras a cada minuto y cómo evolucionan los recursos hídricos en tiempo real”, comenta. Barona detalla que, al integrar modelos hidrológicos, hidráulicos y urbanos, ayuda a tomar decisiones más informadas sobre operación, mantenimiento e inversión. “Es una cuestión fundamental en un contexto de creciente presión sobre el agua”, razona.
Capacidad de anticiparse
El director general de Nealis Tech, Marcos Rozas, recuerda que en Facsa, la unidad de negocio de agua del grupo, digitalizaron la lectura de contadores en 2013. Hoy son capaces de predecir consumo en los próximos tres meses, con un nivel de error en torno al 1%. “Tenemos información sobre equipos de muchos años. Cogemos el histórico y una vez que conseguimos explicar el pasado, se aplica hacia adelante”, dice. Asimismo, pueden identificar qué aparatos se están degradando rápidamente, lo que hace sus batidas de mantenimiento más efectivas: “Los contadores que se cambian son los que efectivamente se tienen que cambiar”.
En Veolia también cuentan con módulos operativos para predicción de mantenimiento. “Cada dato nuevo, cada incidencia real, cada intervención, alimenta el modelo y lo hace más preciso. Es un círculo virtuoso”, sostienen. Solo en España gestionan más de 300 millones de métricas diarias provenientes de la lectura de contadores inteligentes. Sin embargo, indican que más allá de la cantidad de registros, es importante usarlos de una manera holística: “La información de telelectura, cruzada con la de sensorización de la red, los históricos de incidencias, información meteorológica o de calidad, genera un conocimiento mucho más rico que el que puede obtenerse de cada fuente por separado”, aseguran.
La IA bebe de datos y de la capacidad de gestionarlos adecuadamente, pero el acceso a los mismos no es homogéneo. “Tienes que haber invertido mucho en el pasado en trabajarlos y tenerlos a disposición”, opina Rozas. La directora técnica de la Asociación Española de Entidades Gestoras de Abastecimiento y Saneamiento (Daquas), Carmen Hernández, advierte de que existe un gran contraste entre la capacidad de las grandes ciudades y la de los pueblos más pequeños. “La competencia en términos tanto de responsabilidad como de propiedad de las infraestructuras es municipal. Al final, es una cuestión de escala y de recursos”, afirma.
Para el directivo de Nealis Tech, la clave está en compartir. “Vamos a empezar a ver muchas empresas del agua que tradicionalmente compiten colaborando para intercambiar datos de manera segura y con gobernanza”, señala. Hernández coincide, pero avisa de que el servicio siempre tiene una serie de datos delicados, como los patrones de consumo de una vivienda. “En nuestras propias instalaciones tenemos que tener ciertas precauciones en términos de ciberseguridad”, añade.
Barreras
Mientras Barona incide en la falta de técnicos preparados para trabajar en este campo, como un lastre para sacarle todo el potencial a estas herramientas, Hernández identifica otro obstáculo: “El sector tiene capacidad para digitalizarse, quiere hacerlo; la principal barrera es la financiación y la inversión”.
Hernández reconoce que tanto la Unión Europea como el Gobierno han impulsado al sector, tal es el caso de los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) para la digitalización del agua, que moviliza más de 3.000 millones de euros, pero lamenta que solo el 20% de los proyectos presentados haya podido acceder a los fondos. En esta línea, enfatiza que subir la tarifa debe ser una propuesta a tomar en cuenta. “Es necesario para lograr objetivos de legislación, y para alcanzar las metas que se marcan en términos de digitalización”, cree.
Pese a los inconvenientes, la IA ha llegado para quedarse. Consultada sobre el futuro, la directiva de Arup arguye que los gemelos digitales ya permiten simular en tiempo real cómo se comportan las infraestructuras y los recursos hídricos. “La toma de decisiones será cada vez más predictiva y basada en datos, lo que permitirá gestionar sistemas más complejos con mayor eficiencia y resiliencia frente a fenómenos climáticos extremos”, vaticina.
Desde Veolia aseguran que gracias a la integración de esta y otras herramientas, en los próximos años, “los ciudadanos notarán un servicio más fiable, transparente y eficiente, con menos interrupciones y facturación basada en consumo real”.
Clima y fenómenos extremos
La predicción de sequías o inundaciones sigue siendo uno de los retos. Como explica Almudena Barona, directora asociada de Arup, el uso de modelos basados en inteligencia artificial (IA) ha ampliado de forma sustancial la capacidad de análisis, pues son capaces de integrar datos meteorológicos en tiempo real, información hidrológica, variables territoriales e incluso urbanas, con actualizaciones constantes.
El resultado es una mejora tangible en los sistemas de alerta y la anticipación de episodios extremos. “Para Administraciones y operadores significa disponer de más tiempo e información para gestionar la situación, activar medidas de emergencia o planificar sistemas de adaptación sostenible”, apunta. Además, optimizan recursos, detectan pérdidas y ajustan la operación de infraestructuras en función de condiciones cambiantes. Su principal valor, dice, reside en la planificación estratégica: simulan escenarios climáticos y de demanda para prever la evolución de los sistemas y orientar las inversiones.
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